La inmensa mayoría somos ecológicos en nuestro hogar, como por ejemplo apagar las luces que no son necesarias, utilizar bombillas de bajo consumo, sistemas aislantes que evitan la pérdida de frio-calor… pero, ¿somos igual de ecológicos en nuestras oficinas?
La respuesta no es siempre afirmativa. La ecológia doméstica va ligada intimamente a nuestra economía pero cuando gastamos el dinero de otros, nos pasa como a los que gestionan los recursos públicos: “Tiramos con la pólvora del Rey”.
Dejando aparte los aspectos ecónomicos de la cuestión podemos invocar el respeto y cuidado de nuestro medio ambiente, o la tan famosísima responsabilidad social corporativa. Y es que implantar medidas de protección al medio ambiente en nuestras oficinas es muy muy fácil, sencillo y con dificultad cero de implantación. Algunas de ellas por ejemplo:






