No es una novedad que en tiempos de crisis los publicistas aguzan el ingenio en sus campañas (aún recuerdo los años en que los publicistas argentinos lo ganaban todo cuando arreciaba su crisis particular con el corralito y demás). Lo que es novedoso son las estrategias que consiguen sorprender a un público que vive saturado de anuncios y publicidad. Algunas de estas campañas son clásicas en el sentido de que consiguen impactar en la mente del consumidor incidiendo en las ventajas del producto a base de recursos sorprendentes. Para muestra la campaña de las Islas Canarias. El anuncio de un oso polar con una bella turista nórdica ha revitalizado los viajes a la isla con el mensaje básico de que no es necesario helarse en invierno y hasta los osos polares se animan a cambiar de aires…
Otras han cambiado su mensaje para adaptarlo a los tiempos abundando en conceptos que no utilizarían en tiempos de bonanza económica. Freixenet hizo publicidad de su “no campaña de publicidad”, esto es, anunció que repetiría el anuncio del año pasado cuando lo normal es que nos sorprendiera con famosos distintos cada año. Con la boca pequeñas otras empresas han hecho lo mismo y me ha parecido muy interesante resaltar estos nuevos conceptos publicitarios:





