
La noticia de que el PSOE da marcha atrás en la reforma fiscal me ha escalofriado por muchos motivos menos por el que seguramente debería preocuparme y que no es otro que si la reforma era lo suficientemente buena o no.
Por ejemplo, la reforma pretendía modificar la llamada Ley Beckham, es decir, el artículo de la ley que concede beneficios fiscales a los deportistas profesionales extranjeros, hasta el punto de que tributan ahora sólo el 24% del IRPF, es decir, como los que ingresan menos de 17.000 euros al año. Aunque la moción no precisa cómo será iba a ser esa modificación, se comprometía a revisarlo.



