Hace algo más de un año, conducía camino a Finisterre (sí, ¡el fin de la tierra para los romanos!), cuando un simpático anciano hablaba en la radio. Me maravilló su ilusión vital y cómo explicaba las cosas. Se llamaba Leopoldo Abadía y entre otras muchas cosas, citó el nombre de su blog.
Cuando llegué a casa buceé y buceé, pero su blog no aparecía. Al buscar su nombre en google sólo había 4 ó 5 entradas (en cambio ahora…) y ninguna hacía referencia al blog o a la crisis ninja.




