Ajustarse el cinturón en tiempos de crisis es una máxima. Que las tiendas de alimentación te escojan el cinturón ya es otra cosa. Carrefour lleva un tiempo ofreciendo un carrito estándar según el cual es posible cubrir las necesidades alimentarias de una familia de cuatro miembros durante una semana y solo por 28 €.

En toda sociedad o comarca existe una tasa media de salarios y de beneficios para cada puesto de trabajo y los bienes de capital respectivamente. En general esa tasa se regula naturalmente, en parte, por las circunstancias generales de la sociedad, su riqueza o pobreza, su condición estacionaria, adelantada o decadente; y en parte, por la naturaleza peculiar de cada trabajo.
También existe una tasa media de rentas, regulada asimismo, en parte por las circunstancias generales que concurren en aquella sociedad o comunidad donde la tierra se halle situada, y en parte por la fertilidad natural o artificial del terreno.

En una difundida y afortunada parábola, el premio Nóbel de economía Samuelson contaba cómo un país, que sólo puede producir cañones o mantequilla, se enfrenta a la decisión de cuántas unidades de cada uno de esos bienes desea fabricar porque los recursos destine a uno de ellos dejara de destinarlos al otro.
Cuantos más recursos destine el país a la fabricación de cañones, menos quedará para producir mantequilla y viceversa. En todo caso, dispone de recursos para producir únicamente 20000 cañones, sólo 5000000 toneladas de mantequilla o, finalmente, un menú de posibilidades intermedias que combinaría ambas posibilidades como por ejemplo 10000 cañones y 2500000 toneladas o 5000 cañones y 3750000 toneladas de mantequilla.
Pero luego está la perversión de la idea: un país que produzca cañones puede apoderarse de la mantequilla de sus vecinos sin tener que renunciar a nada. En todo caso y como eso de iniciar una guerra está mal visto es mucho mejor (si no estás seguro de que no va a venir alquien con unos cañones más grandes que los tuyos), amagar con hacerlo.
El principal problema que deberá afrontar el futuro presidente de los Estados Unidos será la resolución de la crisis económica provocada por las dos aventuras bélicas emprendidas por el actual presidente Bush con unos costes descomunales que pervivirán durante décadas.
Hablar de la economía de los Estados Unidos hoy y dentro de los próximos años es, inevitablemente, hablar de la política exterior de George W.Bush en Irak y Afganistán.
En octubre de 2001, Estados Unidos bombardeaba Afganistán e iniciaba así una guerra que todavía dura. Año y medio después, en marzo del 2003, se producía la invasión de Irak, con el objetivo de derrocar el régimen de Saddam Hussein y encontrar unas supuestas armas químicas.
Lo primero que tengo que hacer es recomendar leer el libro en inglés si es posible, ya que la traducción no me ha parecido que esté a la altura. Es una pena que un libro que ha tenido tanto éxito, más de 400.000 ejemplares vendidos, con tan buena crítica, y editado por una compañía grande, Temas de Hoy, tenga una traducción tan penosa. Y es que ni siquiera puedo poner aquí el nombre del traductor, ya que el copyright de la traducción se atribuye a una empresa, Redactores en Red.El libro es muy recomendable, tanto para expertos economistas como para aficionados a la economía en general, que supongo que abundan en este blog. Es sobretodo muy interesante porque hace análisis económicos sobre situaciones muy familiares. Por ejemplo, en el libro demuestra que un sistema efectivo para reducir el tráfico en una ciudad es tener peajes en las entradas, como en Londres, y no parquímetros, como en Madrid.






