Creo que la historia es conocida. David Meca, nadador, descubrió un peculiar negocio casi por accidente. Tras una sanción por dopaje que al final se reveló como falsa, Meca lanzó un reto mediático para reivindicar su inocencia: la fuga de Alcatraz. Sin neopreno, saltó al agua con unos grilletes y nadó seis kilómetros hasta San Francisco. Lo que era una reivindicación se convirtió en una forma de vida y Meca acaba de subir un tramo del río Ulla con ocasión de la celebración del Xacobeo 2010.
El enésimo reto del catalán pasará, sin pena ni gloria, a la lista de decenas de rutas y travesías que desde hace años recorre el nadador siempre que alguien le ponga el dinero y adquiera su espectáculo: da igual si es para cruzar el canal de la Mancha, el estrecho de Gibraltar, de las Baleares a la Península, el lago Ness en Escocia…













