Cuando las cuentas públicas están equilibradas o en superávit, los políticos del Gobierno sacan pecho y concluyen que la economía va viento en popa. Lo interesante es que, por sorprendente que parezca, incluso en situaciones de déficit los políticus economicus pueden encontrar de qué presumir con la intención de justificar la confianza de los electores. Con superávit, hablarán de cómo la bondad de las medidas aplicadas ha permitido que rebose la caja del Estado; en caso de déficit, predicarán la bondad de las medidas que pretenden aplicar para reactivar la economía. Los políticos tienen razón en que no hay que preocuparse ante una situación de déficit. Es natural que, cíclicamente, aparezca el déficit como consecuencia de la lucha de los Gobiernos contra las vacas flacas. Si los políticos siempre aciertan entonces… ¿por qué llegan las temidas crisis? Entienda las claves de un discurso que, siendo siempre el mismo, varía según el contexto en el que se aplica.












