Archivo para abril 2011

A lo largo de este libro, el homo economicus se ha enfrentado a multitud de dilemas. Con mejor o peor fortuna ha solucionado algunos, pero en la mayor parte de los casos ha quedado como un egoísta o un codicioso. Con buenas intenciones muy a menudo, pero un egoísta. Sin embargo en este capítulo no habrá rivales por el acceso a un puesto de trabajo, la riqueza o el poder; ni siquiera podremos echarle la culpa de nuestros males al Gobierno. He reservado para el final del libro una de las temáticas que más nos fascinan a los expertos economicus, y que no es otra que el análisis de hasta qué punto el enemigo vive dentro de nosotros. Inconscientemente somos víctimas de prejuicios o creencias que afectan a las decisiones que tomamos día a día. No resisten simples análisis, pero algo dentro de nosotros no se deja convencer. Aunque muchas veces conocemos las estadísticas que demuestran la falsedad de estos o aquellos prejuicios, nos aferramos a ellos por motivos que escapan a nuestra comprensión.

Este es el último capítulo. El lanzamiento del libro es el día 12 de abril. Confío en que os guste tanto como para que haya una segunda entrega. Y no todas las segundas partes son malas. Ahí tenéis al Padrino II o al Imperio contraataca.

El funcionamiento del tren de la economía no tiene secretos. Los viajeros son las familias, los fogoneros son las empresas, la válvula del dinero son los bancos, el grifo que alimenta la válvula es el Banco Central Europeo (BCE) y la caldera es en donde se mezclan los recursos para tirar de la economía, crecer económicamente, generar empleo y riqueza… ¿Por qué este tren da tantos disgustos siendo el funcionamiento del sistema propulsor tan claro y sencillo? Uno de los mejores combustibles para la caldera es el dinero legal. Lo que pasa es que en lo que a la cantidad de dinero se refiere, el tren funciona como el juego del blackjack. Es muy difícil sacar 21 sin pasarse, pero si te quedas corto también pierdes. Si las autoridades monetarias ponen poco dinero en circulación no hay recursos para invertir y comprar; pero si ponen mucho entonces aparece la temida inflación. Y es que a diferencia del blackjack en la economía no hay una banca que gane si no se acierta con la cantidad de dinero a poner en circulación. Bueno, la banca – el sistema financiero – siempre gana pero esa es otra historia.

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