A las crisis financieras les suele acompañar mucho paro, degradación de valor de las monedas nacionales, encarecimiento del crédito, caída de las bolsas, inflación y, por encima de todo lo demás, la pérdida de confianza de los ciudadanos especialmente en las instituciones del ramo: bancos y mercados de valores. Una forma de crisis financiera aguda es la burbuja, apendicitis que no por conocida desde hace siglos deja de ser inevitable. A lo largo de la historia y en los escenarios más diversos, las burbujas se cobran sus víctimas; sus efectos en un mundo cada vez más globalizado e interdependiente son temibles. Como si de un asesino en serie se tratara, y cada cierto número de años, las burbujas salen de su escondite y arrasan las economías de los hombres. Descubrimos las claves de este misterio para que usted puede evitarlas. No obstante, si usted cree que es capaz de entrar en el mercado y enriquecerse antes de que la burbuja estalle, adelante… pero recuerde que siempre hay posibilidades de una brusca caída al grito de «sálvese quien pueda». O de «tonto el último».

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