“Vente a Alemania, Pepe” es el título de una película de 1971 protagonizada por Alfredo Landa y que ilustraba, con muchos tópicos y un humor que yo encuentro deprimente, las características de la emigración española de la década de los sesenta. En aquellos tiempos miles de labriegos, hasta 500.000 se fueron con Pepe a Alemania, para mejorar sus perspectivas laborales. Mucho ha llovido desde entonces.
En dos generaciones se han acortado las distancias entre los países pero lo que sí que ha variado sustancialmente es la preparación de los emigrantes españoles. Esta semana la canciller alemana Angela Merkel visitará España para invitar a los españoles a trabajar a su país. En España hay excedentes laborales, 4.700.000 desempleados, mientras que Alemania necesita medio millón de trabajadores cualificados. Como siempre y en este tipo de noticias, lo más interesante no es lo que se dice sino lo que no se dice. ¿Qué tienen de especial los emigrantes españoles? ¿Son más cualificados o simpáticos que los de otras nacionalidades? No, nada de eso. Los latinos de los países europeos suelen tener “morriña”, esto es, añoranza por su tierra natal. Esto quiere decir que lo normal es que vuelvan a sus países de origen si las perspectivas laborales cambian o, en todo caso, a jubilarse. Y esto último es fundamental para un país que acoge emigrantes.
En términos económicos el inmigrante ideal es aquel que aporta al sistema más de lo que recibe o, por lo menos, el que no cuesta dinero. Ese inmigrante debería ser un trabajador con educación superior (aportan más dinero al sistema de pensiones que los trabajadores poco cualificados), sin hijos (los cuales cuestan dinero al Estado receptor en forma de educación y sanidad y los españoles tienen pocos hijos) y que, aunque vaya a cobrar una pensión se jubilaría en su país de origen (los gastos sanitarios correrían por cuenta del inmigrante en un momento del ciclo vital en que aumentan sustancialmente). Es decir, lo que interesa de los emigrantes es que sean huéspedes temporales. Es lo que sucedió con la mayor parte de los emigrantes españoles, italianos y portugueses que hicieron las maletas en los años sesenta.
Pero todo el mundo sabe lo que pasa cuando las visitas se quedan tiempo de más. La mayor parte de los emigrantes que posibilitaron el boom económico en España también eran poco cualificados pero cuando acabaron las vacas gordas no retornaron a sus países de origen. Sencillamente engrosaron las listas de paro. No tenía sentido volver a un país donde las cosas estaban mucho peor que en España y encima renunciar a las garantías o derechos que aquí les proporcionaba el llamado estado del bienestar. En definitiva, Alemania nos invita a trabajar, no a quedarnos. Turcos, griegos y polacos – grupos que constituyen los principales grupos de emigrantes en Alemania – se han quedado y ahora Alemania tiene con ellos muchos más problemas que los que tenemos en España con los nuestros y es que con muchos de ellos compartimos historia, lengua, religión y apellidos.
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Excelente exposición. Pero, qué sucede en España con tantos jubilados nórdicos al calor del sur?, quién se hace cargo de sus gastos sanitarios: España o sus países de origen? pagan sus impuestos aquí?. Por Málaga circula el rumor entre los jubilados nórdicos asentados aquí, de que España es un país maravilloso para el turismo sanitario (léase prótesis de cadera, marcapasos y demás dolencias propias de la tercera edad), estos carísimos tratamientos salen aquí gratis mientras que en sus países tendrían que pagar al menos una parte. Es así?
Las pensiones de los nórdicos no tienen nada que ver con las españolas. Y sí, pagan impuestos en España si residen acá más de 183 días al año. Por otra parte es cierto lo que cuentas sobre el turismo sanitario que incluso se practica entre comunidades autónomas. Cuando una ley bienintencionada se ve contra la pared por culpa de la picaresca es que la ley no está bien hecha… Una fórmula de copago para quienes no fueran residentes habituales en una comunidad solucionaría el problema del turismo sanitario. España es de los países que más va al médico y lo hace sencillamente porque es gratis. Pagan justos por pecadores pero se solucionaría una parte del problema de la sangría sanitaria española. A estas fórmulas de copago – por visita médica, asistencia en otra comunidad o país, … – se llegará. Precisamente los nórdicos ya llegaron a esa conclusión hace varios años.
Muy interesante exposición, Anxo. La verdad es que da que pensar… Un abrazo
Gracias por tu opinión, Marta. En abril creo que bajaré a Madrid, un abrazo.
¡Eres un crack, Super Anxo. ; )
Bien explicado, crack. Por fin entiendo por qué Raúl ha fichado por el Schalke 04!