Piensa global, actúa local es una de las máximas del mundo empresarial actual por eso sorprenden ciertas noticias en las que ciertas empresas llevan a la práctica estos planteamientos sin ser grandes multinacionales o pasar por una escuela de negocios.
Esta es la historia de un ganadero lucense y un carnicero asturiano. Desde hace 20 años el ganadero le sirve en exclusiva al carnicero. La carnicería goza de un gran prestigio por la calidad de su producto y el ganadero tiene asegurado el cliente porque la calidad de este depende de él.
Tener un único cliente puede ser un problema si este de repente se plantea cambiar de suministrador e igualmente puede resultar problemático tener un único proveedor. Ambas partes lo entendieron desde un principio y más o menos establecieron este acuerdo: tú no me bajes la calidad que conmigo te va a ir bien.
Efectivamente, a pesar de los vaivenes que ha experimentado el precio de la carne de vacuno en estas dos décadas, el carnicero ha pagado siempre mayores precios de lo que tendría que haber pagado en mercado. Por su parte el ganadero cuida en esmero la selección y alimentación de sus vacas y terneros.
Todo un ejemplo de lealtad empresarial en tiempos en que uno cambia de chaqueta por unos centavos.
Imagen | emprendedorlider
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Algo así es lo que esperan los importadores japoneses, “calidad”,y “confiabilidad en el servicio”.
Sí, lo más curioso es que cuando a nivel empresarial vemos algo que es genial y funciona siempre pensamos en multinacionales y grandes hombres de negocios. La realidad es que muchas veces basta con mirar al lado de casa.