Es costumbre entre los intermediarios financieros llamarle a las acciones de las empresas que cotizan en Bolsa por un genérico que le da nombre al conjunto. Es el caso de las iberias, cocacolas, zaras, matildes, repsoles… Ahora un nuevo genérico “bolsístico” se añade a la jerga: las “shaolines”. Efectivamente, el milenario templo Shaolin (495 d.C), exponente máximo del kung fu, prepara su salida a Bolsa de la mano de, por un lado las autoridades de Dengfeng – la ciudad donde se encuentra el templo budista – y, por otro, la compañía pública China Travel Service (CTS).
Según informa el diario ‘Daily Telegraph’, que cita fuentes gubernamentales chinas, esta alianza empresarial o ‘joint venture’ debutaría en los parqués de Hong Kong o Shanghai en 2011 con un valor de unos 1.000 millones de yuanes, 100 millones de euros.
La entidad se haría cargo de los ingresos derivados por la venta de entradas al templo, unos 150 millones de yuanes al año (15 millones de euros), y otros activos, aunque el lugar santo en sí estará excluido. Los datos auguran buenos ingresos. El año pasado, más de 1,6 millones de turistas viajaron a la provincia china de Henan para visitar el templo y asistir a las exhibiciones de artes marciales de los monjes Shaolin, quienes también celebran giras por todo el mundo.
El artífice de esta vocación moderna de los monjes es el actual maestro superior del templo budista, Shi Yongxin, quien ha convertido a los Shaolin en una marca de alcance global con una agresiva campaña que protege la utilización de la imagen de la institución y sus monjes. Yongxin también ha colaborado en la producción de diversas películas sobre artes marciales, una postura que los críticos de su gestión consideran que ha supuesto una excesiva comercialización de los Shaolin, aunque sus defensores recuerdan que hace más de una década el centro religioso se encontraba prácticamente en ruinas.
Me pregunto si Shi Yongxin habría pensado ya en utilizar la imagen del malogrado David Carradine para alguna campaña comercial del templo, y es que mucha de la fama mundial de la que goza hoy esta filosofía budista se la debe Kung fu – la popular serie de TV de los años 70 – protagonizada por este actor.
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