Hace unas semanas busqué un reposa pies para el despacho. Podía haber llamado por teléfono antes de ir pero en dos calles paralelas muy próximas se juntan cuatro tiendas de informática así que me fui para allá. En la primera me dijeron que no tenían, en la segunda que de eso no había, en la tercera que qué era eso, en la cuarta… En la cuarta me indicaron que podría encontrar lo que buscaba en una tienda de muebles de oficina.
¿Por qué fui a la cuarta tienda en último lugar? En comparación con las demás es pequeña, no está bien ubicada, no da sensación de estar muy provista y la persona que la atiende no parece un friki informático (de esos que controlan mucho mucho mucho) sino que se trata de un hombre de sesenta y pico que parece más un filósofo que un informático. Por otra parte no es de esas franquicias de informática conocidas sino que el propio nombre del establecimiento da a entender que es un negocio local y punto.
La semana pasada cometí el mismo error. Esta vez buscaba unas cintas o canaletas para separar los cables que se amontonan detrás de mi mesa de despacho. El peregrinaje acabó otra vez en la cuarta tienda. El filósofo informático me dijo que normalmente los había en tiendas de electricidad pero que eran muy caros así que era mejor que probara en un chino y que casualmente había uno en la calle de arriba. Efectivamente allí encontré lo que buscaba.
Ayer me compré una funda para el portátil y fui directamente a comprarle al filósofo. Ni siquiera pregunté el precio. Cuando me lo dijo me pareció ciertamente barato. La tienda lleva abierta varios años y varias veces me había preguntado cómo era posible que aguantara la competencia de las otras, mejor diseñadas, mejor aprovisionadas, con mejor imagen y más personal. Ahora tengo la respuesta.
Eso del marketing está bien pero de nada vale si está mal gestionado. Este filósofo informático no tiene una tienda de primera pero en cambio tiene algo muy valioso de lo que carecían los demás, profesionalidad muy bien entendida. Él resuelve problemas y no deja que un cliente se marche de su tienda sin una solución, esté en su mano o no.
Imagen | fibrasportchile
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Jo, qué bonito. Qué alegría más tonta y sentimental me entra después de leer este artículo. Un saludo, Angel.
Me alegra que te guste, Jorge. Sí que es entrañable encontrar a personas que de verdad entienden lo que es un negocio.
Es que ese señor ha gestionado mejor que los otros una de las herramientas más potentes del marketing: el posicionamiento. Mientras las demás tiendas se han convertido en “comodities” y sólo venderán aquello en lo que sean más baratas, ésta ha sabido diferenciarse, al menos en tu mente, y probablemente en la del resto de sus clientes.