Lo ha sugerido Paul Krugman, flamante precio nobel de economía, pero la idea no es nueva. Ya en los años 70 Charles Tobin sugirió gravar las transacciones económicas internacionales con un impuesto lo bastante pequeño como para que no afectara a las operaciones de comercio a largo plazo pero sí como para que desincentivara las operaciones especulativas. La idea fue tan revolucionaria en su tiempo que automáticamente bautizaron al asunto como la tasa Tobin.
Estas operaciones especulativas son las que distorsionan los mercados y provocan las grandes fluctuaciones de un día para otro. ¿Cómo? En estas operaciones los márgenes de ganancia son muy pequeños pero seguros de tal forma que los inversores mueven grandes volúmenes para que compense la compra y reventa casi instantánea en los diferentes mercados mundiales.
Por ejemplo supongamos que en un mercado asiático el dólar norteamericano está un céntimo más barato que en uno europeo. Esta información es conocida por todos los intermediarios financieros del mundo de tal forma que, automáticamente, se moverán millones de divisas para comprar dólares en Asia y venderlos instantáneamente en Europa.
La operación renta un céntimo de ganancia por dólar pero hay que restarle los gastos de compra venta en mercados y divisas diferentes, lo cual explica que el volumen de dinero invertido deba ser muy cuantioso como para que compense la operación.
Si un inversor europeo compra 200.000 dólares en Asia por 199.000 € y después los revende por 200.000 € en un mercado europeo, ha ganado 1.000 euros pero es muy probable que las comisiones de compra-venta le coman buena parte de la ganancia. Supongamos que al final, descontando comisiones, le queda una ganancia de 200 euros. No parece muy rentable ¿verdad? Bueno, no está mal, es un 0,1% neto (200/200.000) por dinero seguro y en solo un día . Pero ahora supongamos que la inversión que se hace para comprar dólares en el mercado asiático es de 200 millones de euros. La ganancia neta de la operación, una vez revendidos los dólares en el mercado europeo, es del 0,1%, esto es, de 200.000 dólares.
Pero es que estamos hablando de un solo inversor, ¿qué sucede si esta operación de compraventa la realizan miles de agentes financieros a lo largo y ancho del globo?
Automáticamente y ante el exceso de oferta de dólares en el mercado de divisas europeo, el precio del dólar bajaría y ya no compensaría la operación (incluso es posible que quienes lleguen tarde pierdan dinero) pero para entonces ya esos miles de inversores han ganado su 0,1% con solo mover su dinero por el mundo adelante y en un solo día.
No cabe duda que un pequeño impuesto desincentivaría este tipo de operaciones especulativas. A ver en qué queda la cosa.
Imagen | elroto
« Hotel Dubai | El filósofo informático que resuelve problemas »




