Los pagarés de empresa vienen a ser títulos de renta fija garantizados por quienes lo emiten. Cuando compras acciones de una empresa te conviertes en propietario, cuando compras pagarés te conviertes en prestamista. Se trata de un medio de financiación para las empresas para obtener recursos por su cuenta en vez de hacerlo a través de los intermediarios financieros habituales, esto, cajas y bancos.
Con mucho bombo mediático (aprovechando los 25 años del aniversario de la expropiación de Rumasa) han salido a la palestra financiera varias emisiones de pagarés de la llamada Nueva Rumasa. Titulares aparte hay mucha letra pequeña en todo esto. Lo primero es que pudiera parecer que las emisiones están garantizadas por el grupo Nueva Rumasa. Primer error porque estas emisiones deben estar respaldadas por empresas no por conglomerados empresariales.
Un momento ¿Nueva Rumasa conglomerado empresarial? Segundo error, Nueva Rumasa S.A. no es una empresa matriz que aglutine los resultados de 107 empresas de tal forma que no existe un efecto paraguas. Cierto es que esa empresa existe y que Ruiz Mateos y sus hijos controlan ese número de empresas pero en “macetas separadas” sin ningún tipo de vinculación.
Pero en definitiva alguien oficial regulará o controlará el asunto ¿no? Pues tampoco, tercer error. Precisamente la CNMV alerta sobre la subjetividad de las garantías ofrecidas por la emisión de los pagarés al no ser efectuadas por expertos independientes designados por el Registro Mercantil. Para muestra un botón y es que la tercera emisión está garantizada por “valiosisímas reservas de brandy de jerez”.
No obstante podemos buscar información sobre estas empresas privadas porque están sometidas a leyes de contabilidad, publicidad y tal, ¿no? Cuarto error. Muchas de esas 107 empresas de reconocida solvencia de las que se habla no cotizan en Bolsa. Es decir, hay información pero no con el grado de detalle que sería deseable.
En definitiva y si uno quiere invertir hay otros pagarés de empresa con rentabilidad parecida ofrecidas por empresas más solventes y transparentes que esta pretendida Nueva Rumasa fantasmal pero al final todo es una cuestión de confianza. Como dicen en el casino, el que juega y gana, juega bien. El que invierte y acierta, ha invertido bien.
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