El Gobierno ha aprobado hace unos días en Consejo de Ministros el anteproyecto de ley que permitirá a los autónomos cobrar una prestación por cese de su actividad. Los autónomos que puedan justificar un cese de actividad involuntario, esto es, haber perdido el 40% o más de su negocio, podrán cobrar hasta seis meses de paro (9 si son mayores de 60 años). El monto oscila entre los 583 euros y los 1.383 euros mensuales.
Los autónomos que quieran tener acceso a esta prestación cotizarán un 1,5% adicional. Para acceder a ella, deberán cotizar por accidentes de trabajo y enfermedades, algo que es obligatorio para autónomos dependientes (donde un cliente representa el 75% de sus ingresos) y los que se emplean en sectores de riesgo.
Como buen país en el que nunca llueva a gusto de todos hay argumentos y reacciones de todos los colores. Entre otras son las siguientes:
- La medida es “contributiva, sostenible y voluntaria”.
- La duración de la prestación es insuficiente. Por otra parte no tiene en cuenta la morosidad como factor para acceder a la prestación.
- No hay derecho a que se forren cuando la empresa va bien y a que reciban ayudas cuando todo va mal.
Una ha sido afirmada por un trabajador por cuenta propia, otra por un político y otra por un trabajador por cuenta ajena. No hace falta ser un lumbrera para saber a quien pertenece cada una, ¿verdad?
Personalmente opino que el régimen de autónomos necesita una buena reforma. No era ni es justo que, por ejemplo, un fontanero, un empresario y un escritor estén en el mismo saco pues son muy diferentes sus ramas de actividad y, sobre todo, sus ingresos.




