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¿Bajar impuestos tiempos en crisis? Este Obama está loco. El presidente norteamericano ha firmado nuevos estímulos económicos para atajar el paro. Extiende la cobertura del desempleo hasta 20 semanas, lo que beneficiará a otro millón de personas, baja los impuestos a las empresas -especialmente a las pymes- y prorroga los créditos fiscales para comprar la primera vivienda.

La teoría económica dice que al bajar los impuestos, aumenta la renta disponible, suben el consumo y la inversión y crecen la producción, el empleo y, si acaso, los precios. Es lo que se llama una política fiscal expansiva. Otra variante de este tipo de política es aumentar el gasto público con el mismo efecto sobre la renta disponible y bla, bla, bla.

En EEUU, país no tan lastrado como los europeos por el Estado del bienestar, hay más recorrido para medidas sociales (extender la cobertura del paro o prorrogar los créditos fiscales) pero en España no solo no es así sino que además se suben los impuestos.  Subir los impuestos y aumentar el gasto público en medidas sociales es una medida que “ni arre ni so” porque por un lado se le da más dinero a las familias pero por otro se le va a quitar ese dinero vía impuestos.

El consumo puede verse favorecido pero habrá muy poco margen para el ahorro y, por tanto, para la inversión que, como todo el mundo sabe, es lo que posibilita a largo plazo que las empresas creen más puestos de trabajo e inviertan en inmovilizado.

En definitiva, estamos ante un panorama “pan para hoy hambre para mañana”. En comparación con nuestros vecinos europeos (con los que tanto les gusta compararse a nuestros políticos para justificar que haya que subir impuestos, como si el hacerlo nos fuera a dar las prestaciones sociales de las que disfrutan ellos) España llegó tarde a la crisis pero será la última en salir. Se admiten apuestas.

Parece que Obama tiene mejores asesores económicos que ZP, ¡uy! me olvidaba, que resulta que los que había se marcharon.

Imagen |  elblogdelcontable

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En esta entrada hay 8 comentarios. Añade el tuyo.
Jorge - 09 Nov 09 a las 15:06:21

Total, una tomadura de pelo. Como casi todo lo que rodea al dinero. La teoría económica dirá una cosa, pero la realidad social dice otra: el dinero siempre juega a favor del rico y poderoso. Y así seguirá siendo mientras el dinero siga siendo el gran dios de esta sociedad capitalista creada sobre valores materialistas y no sobre valores de desarrollo personal de los individuos. Seguiremos danzando todos al son del dinero, que decidirá si bailamos en el jardín o pisando fuego. Lei en un libro una idea hermosa cuya ejecución parece utópica en el insolidario mundo actual (en el que cada cual piensa en acumular más y más): un gobierno mundial que redistribuya la riqueza y los recursos del planeta, pues pertenecen a todos los seres vivos que lo ocupan, de forma que ninguna persona carezca del mínimo necesario para cubrir sus necesidades básicas: alimento, vestido, techo y posibilidad de desarrollo personal. El sistema es utópico porque requiere la unión de los países y el desarme militar, destinando el presupuesto militar al plan social descrito. Y para colmo la idea proviene de una trilogía mística: “Conversaciones con Dios”, escrita por Neal Donald Walsch. Pero la idea suena bien. ¿O no?

Jorge - 09 Nov 09 a las 15:11:38

¡Me he expresado mal! Quería decir que el sistema parece utópico, NO QUE LO SEA. Saludos.

Anxo Penalonga - 09 Nov 09 a las 15:26:47

El problema es que el mundo se divide en gatos y ratones y ¿por qué habría un gato de negociar con los ratones?

jorge - 09 Nov 09 a las 15:57:39

Por una razón simple: por su propio interés. Si un gato se come a todos los ratones, ¿qué come después? El mundo se divide en gatos y ratones porque esa es nuestra voluntad. Podríamos crear realidades mucho mejores y gratificantes. Podríamos tomar conciencia de que todos somos una sola tribu, una única aldea global, y que cada cosa que hacemos a los demás repercute en nuestro propio perjuicio o beneficio. Este es un mundo superpoblado en el que ya no podemos contar con que lo que hagamos no afecte a los demás, y al final a nosotros mismos como partes del todo.

jorge - 10 Nov 09 a las 12:58:51

Angel, ¿puedo extenderme un poco más en “mi monólogo”? Sólo es para decir que la utopía es una palabra cobarde e ignorante porque ignora la fuerza y la potencia del ser humano. Cuando tenemos la voluntad de derribar cualquier muralla, la derribamos aunque sea del tamaño de una montaña y esté construída con plomo y acero. La utopía deja de serlo cuando lo utópico se hace real. Sobran los ejemplos.

Anxo Penalonga - 10 Nov 09 a las 16:31:18

Si yo no digo que no tengas razón, Jorge y yo soy el primero en suscribir lo que afirmas. El problema es que con solo que exista un gato que no quiera ser ratón ya no es posible. No tengo tanta confianza en el genero humano como tú. Suscribo eso que popularizó Hobbes de que creo que el hombre es un lobo para el hombre.

jorge - 10 Nov 09 a las 17:24:24

No estoy de acuerdo contigo, Ángel. Somos lo que queremos ser. ¿Queremos ser un lobo para el hombre? Somos un lobo para el hombre. Nuestra es la libertad de decidir quiénes somos y nuestras son las consecuencias de las decisiones que tomamos. El rumbo que llevamos es desalentador: los países pujando por desarrollar tecnología nuclear con fines bélicos para tener peso en la balanza geopolítica; la población mundial creciendo en un número tal que la presión sobre el medio ambiente se hace insostenible, debido muy especialmente al uso de tecnologías de obtención de energía nocivas, como el uso de biocombustibles fósiles que contaminan el aire y la atmósfera y amenazan con un cambio climático de consecuencias nefastas para los ecosistemas y la economía mundial. ¿Has leído el libro La venganza de Gaia, de James Lovelook? ¿O el de Al Gore, La Tierra en juego? No te los recomiendo. Son dos novelas de terror. La solución que da J. Lovelook, autor de la teoría de Gaia, al problema de la obtención de una energía limpia es la energía nuclear. ¡Pero en el mundo de hoy, tan enfrentado e inestable, tan desunido por intereses particulares, me parece que no es viable políticamente! Entonces, ¿qué hacer? Por lo pronto hace falta un cambio profundo de valores, de comprender que no todo es tener posesiones, y de comprender que todos estamos comprometidos con la necesidad de salvar el planeta, pues es el único hogar que tenemos, y debemos empezar a unirnos y dejarnos de separatismos. ¿Cómo unirnos si pensamos que los demás son un lobo que nos va a comer? Aún tenemos recorrido por delante como especie y pienso que la solución vendrá de las generaciones nuevas. Aunque me temo que antes de comprenderlo, el ser humano pasará por un camino de mucho sufrimiento. ¡Xurxo dixit!

jorge - 10 Nov 09 a las 17:43:32

Ejem, déjame extenderme un poco más para que el discurso se libre de ese tufo místico que desprende. Déjame comentarte de nuevo una idea que ya mencioné más arriba y que podría articular el proceso de cambio que hace falta para instaurar nuevos modelos de vida: Gobierno Mundial. O encontramos la forma de llevarlo a cabo o seguiremos caminando en el caos y creando un caldo de cultivo de guerras y enfrentamientos que nos pueden conducir a quién sabe dónde… ¡Y perdón!