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El papeleo de las Administraciones provoca que sólo el 14% de los que quieren poner en marcha un negocio llegue hasta el final.

Estaba seguro de que sus conocimientos y, sobre todo, la idea que le rondaba en la cabeza hace tiempo le abriría las puertas al mundo de los emprendedores. Sería su propio jefe. Se acabó el trabajar por cuenta ajena. Aguantó los cinco primeros trámites, los primeros asaltos. Su entusiasmo duró 30 días. Después, ante el papeleo tiró definitivamente la toalla.

Este escenario de laberinto burocrático supone que sólo el 14% de los que deciden poner en marcha una empresa llegue hasta el final del proceso, según datos del Consejo Superior de Cámaras.

España sigue padeciendo uno de los males crónicos que caracterizan a los organismos públicos. Los trámites para abrir un negocio se alargan más allá de 47 días de media y suponen, al menos, 10 procedimientos, el 15% del ingreso per cápita y un capital mínimo de 3.000 euros.

Lo dice el Banco Mundial, que cada año hace público el estudio sobre perspectivas de negocio Doing Business. En este informe se elabora una lista de los países donde esmás fácil abrir una empresa. Lamedia de la OCDE es de cinco trámites, 13 días y un 4,7% del ingreso per cápita. Es más, nuestro país ha retrocedido 11 puestos, del 51 que ocupaba hasta ahora, al 62 actual. “La razón principal es que España, que no ha realizado nuevas reformas en el último año, ha sido superada por los países que más cambios han activado“, explica César Chaparro Yedro, uno de los autores del estudio.

Vía | ecomur
Imagen | casasperfectas

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Jorge - 30 Oct 09 a las 17:50:36

Es una puta vergüenza. ¿La ayuda estatal a los ricos llega a manifestarse de forma tan vil ya en un nivel burocrático? Justamente hoy terminé de leer un libro en el que se afirma que la cacareada igualdad de oportunidades de la sociedad capitalista es una falacia. Pues los que tienen el poder económico lo ejercen para asegurarse, con la pasividad del poder gubernamental, de que quienes no tienen no accedan a los medios de producción, y así no perder ellos el control y perpetuarse en la riqueza. Riqueza que aumenta obscenamente en manos de unos pocos mientras la inmensa mayoría se hunde en la más asquerosa miseria. Pero este muro burocrático a los emprendedores habla más de anuencia y alineamiento del Estado que de pasividad. Qué vil zancadilla. El sistema está podrido. Los pobres a chupar y a mamar, que diría Maradona.