
Son cerca de 200 trabajadores, la mayoría de mediana edad. Pertenecen a France Télécom, la empresa francesa tristemente famosa en los últimos meses debido a la ola de suicidios que la sacude: 25 en 19 meses. El último ocurrió la semana pasada, cuando un operario de baja laboral se ahorcó en su casa en la región de Bretaña.
“Te cambian de puesto y te destinan a 100 kilómetros”, dice un trabajador. Los dos centenares de trabajadores se reunieron ayer en una plazoleta de París para protestar por su muerte, pero también por la situación laboral de todos, por el ambiente estresante e indigno que, según ellos, sufren cada día y que ocasiona la crisis. No hay gritos, ni consignas, ni aplausos ni insultos. Forman corrillos, hablan entre ellos, casi en voz baja.



