Cuando hace once años terminé de estudiar se me plantearon, básicamente, dos alternativas, trabajar en una empresa privada como asalariado o creando una empresa propia o bien prepararme unas oposiciones. Cualquiera de estas opciones está en manos de cualquiera y cada una de ellas tiene sus ventajas e inconvenientes. En mi caso me preparé unas oposiciones y después de casi dos años de compaginar trabajo y estudio gané plaza en la Comunidad de Madrid.
Tengo compañeros de estudios y amigos que optaron por trabajar en la privada y algunos crearon su propia empresa, todos ellos han tenido sus años de pujanza en los que han ganado sus buenos dineros, porque vivimos en una economía de “libre mercado” y a mí nunca se me ha ocurrido decirles que limitaran sus sueldos o ganancias, sin embargo llegan las vacas flacas, y ahora sí, a los funcionarios, que nunca hemos tenido grandes salarios ni ganancias, todos nos miran para decirnos: no se apliquen el poquito de incremento anual, porque nos tienen que ayudar a los que antes nos hemos forrado.
Cuando el ministro de Fomento del actual gobierno apareció ante los medios diciendo que, en la época de crisis que atravesamos, había que subirles los impuestos a los más ricos para que ayudasen a los más pobres, lo primero que hice fue preguntarme quiénes serían para el ministro los más ricos; lo segundo que hice fue alarmarme, porque, como asalariado que soy, a juzgar por las estadísticas de Hacienda, me encuentro dentro de ese afortunado colectivo.
¿Están bien repartidas las cargas fiscales en España? ¿Son los que más tienen quienes pagan más? ¿Existen, sobre todo para quienes no cotizan a través de una nómina, mil escapatorias para eludir las que serían sus verdaderas obligaciones fiscales? A menudo, y esto es muy real, se da la circunstancia de que el que menos paga y tiene más derechos a ayudas sociales, resulta ser el que a la vez tiene un cochazo de lujo y tres o cuatro viviendas, cosas de la vida. Pero que no se preocupe la ciudadanía: los más ricos no han tardado en ser descubiertos; eran, ¡cómo no!, los funcionarios, esos magnates acaparadores de posesiones y dinero, así que el Gobierno procederá en breve a congelarles el sueldo.
Y aún se permite EL PAÍS dejar caer como de pasada que, en los últimos años, sus salarios se han visto incrementados en un 3%. Invito a quien sea a estudiar en serio lo que ha ocurrido en los diez o quince años de bonanza que hemos rebasado, a comprobar cómo los sueldos de los funcionarios seguían estancados mientras a su alrededor todos crecían como la espuma.
Vía | carta de Pablo López Gómez en El País
Imagen | forges en islacocotero
Galleta didáctica – Los salarios de los funcionarios
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Bueno, Angel, permite que haga unas objeciones a lo que afirmas en este artículo. No olvides que el sueldo de los funcionarios se paga con el dinero público, y si el conjunto del país se ha empobrecido como consecuencia de la crisis, es normal que el Estado, más en concreto el ministerios de Hacienda, tome medidas económicas de recorte. También es muy cierto lo que dices en cuanto que a los que realmente deberían contribuir más a las necesidades económicas del país son los que más ganan. Porque no deja de ser una cochina ironía que aquellos que por codicia se han forrado y provocado la actual crisis, pidan ahora a sus víctimas que les ayuden para sostener el sistema. Repugnante.
fe de erratas: … es muy cierto lo que dices en cuanto a que los que realmente deberían… etc
Gracias por los comentarios, Xurxo. Como habrás observado no soy yo quien firma la carta sino Pablo López. No estoy de acuerdo con todo lo que dice pero su punto de vista me pareció lo bastante interesante como para suscitar el debate, como así ha sido.
jajajaja, perdona la risa, ¡pero nunca me fijo quién firma los artículos y siempre que comento lo hago pensando que los firmas tú! Me fijaré la próxima vez. Un abrazo fuertote. Ah, y me olvidaba:
¡Ops, ay mi cabeza, y olvidaba lo más importante!: saludos, señor Pablo López, espero que no se enoje usted con un camarero que se atreve a leerle la cartilla, jeje,
Ah, y me olvidaba:
¡Ops, ay mi cabeza, y olvidaba lo más importante!: saludos, señor Pablo López, espero que no se enoje usted con un camarero que se atreve a leerle la cartilla, jeje,
Hola, Anxo y Xurxo, soy el Pablo López de la cartita de El País. Solo quería deciros que no es una carta, sino dos que se publicaron juntos sobre el mismo tema. La mía empieza donde dice: “Cuando el Ministro de Fomento…” Lo que viene antes lo escribió otra persona. Xurxo, mi padre era camarero y yo también he servido unas cuantas copas. Un saludo.
Gracias por el apunte, Pablo. Aprovecho para poner el enlace a tu blog personal:
http://blog.iespana.es/pjblg57
Hola!
Estoy muy de acuerdo con vosotros. La verdad es que se veía venir sobre quién iba a caer la subida de impuestos…
De todas formas, creo que los salarios de algunos funcionarios en concreto deberían incluso bajar: me refiero a sólo a los de los políticos (que, encima, nos suben los impuestos por solidaridad…). Es que no es justo que por tener un lugar en el Senado o en el Congreso, y aunque no asistan siempre, sigan cobrando su sueldazo; sin contar con las dietas y, por supuesto la pasta que se llevan de por vida al jubilarse!!
No tiene sentido: esos funcionarios, específicamente, son los que deberían ser solidarios y mirar un poco más por los ciudadanos de a pie (curritos y otros funcionarios con sueldos humildes).
Y, bueno, acertadísimo el apuntos sobre los que se forraron durante la bonanza económica y ahora llevan el pellejo de víctimas.
Un saludo!