El precio de mercado de cada mercancía se regula por la proporción existente entre la cantidad llevada al mercado y la demanda de quienes están dispuestos a pagar el precio natural del artículo, o sea, el valor íntegro de la renta, el trabajo y el beneficio que es preciso cubrir para presentarlo en el mercado. Estas personas pueden denominarse compradores efectivos, y su demanda, demanda efectiva, pues ha de ser suficientemente atractiva para que el artículo sea conducido al mercado. Esta demanda es diferente de la llamada absoluta. Aunque un pobre desee tener un coche su demanda no es una demanda efectiva, puesto que no está en condiciones de pagar su precio.

Cuando la cantidad de una mercancía que se lleva al mercado es insuficiente para cubrir la demanda efectiva, es imposible suministrar la cantidad requerida por todos cuantos se hallan dispuestos a pagar el valor integro de la renta, los salarios y el beneficio, que es precise pagar para situar el artículo en el mercado. El caso es que algunos de ellos, con tal de no renunciar a la mercancía, estarían dispuestos a pagar más por ella. Por tal razón se suscitara entre ellos inmediatamente una competencia, y el precio de mercado subirá mis o menos sobre el precio natural, según que la magnitud de la deficiencia, la riqueza o el afán de ostentaci6n de los competidores, estimulen más o menos la fuerza de la competencia. Entre los competidores de la misma riqueza y disponibilidad de excedentes la misma deficiencia de la oferta dará lugar a una competencia más o menos extremada, según la importancia mayor o menor que concedan los potenciales compradores a la adquisici6n del artículo. Esto explica los precios exhorbitantes de los artículos de primera necesidad durante el bloqueo de una población o en época de hambre.

Cuando la cantidad llevada al mercado excede a la demanda efectiva, no puede venderse toda entre quienes estarían dispuestos a pagar el valor completo de la renta, salarios y beneficio que costó la mercancía hasta situarla en el mercado. Para liberar excedentes parte de la mercancía tiene que venderse a los que están dispuestos a pagar menos pero esto reducirá el de toda la mercancía.

Por tanto el precio de mercado bajara más o menos con respecto al natural, según que la abundancia o la escasez del género incremente más o menos la competencia entre los vendedores o, dicho de otra forma, según que estos se muestren más o menos propensos a desprenderse de la mercancía. El mismo exceso en la importación de artículos perecederos da ocasión a una competencia mayor que cuando se trata de mercancías que se pueden conservar, como ocurre, por ejemplo, con las naranjas en relación con la chatarra. De este modo, el conjunto de actividades desarrolladas anualmente para situar cualquier mercancía en el mercado, se ajusta de forma natural a la demanda efectiva. Claro está, se procura llevar siempre al mercado la cantidad precisa y suficiente para cubrir con exactitud, sin exceso alguno, esa demanda efectiva.

Vía | La riqueza de las naciones de Adan Smith
En anxopenalonga | el precio natural de las cosas
Imagen | e-faro
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